jueves, 1 de mayo de 2008

¿De bueno, tonto?

Pues no, ni aunque lo intente. Ni aunque me lo proponga. Aunque lo vaya diciendo por ahí, en verdad no me cansé de quitarme el sombrero. Sigo haciéndolo, aunque a veces no necesariamente por amor. O puede que sí.

La cosa es que ayer tuve mi buena acción del día y me sentí raro. No sé cómo explicar mis sentimientos. Me sentí entre estúpido y triste. Me puse a pensar y entre mis reflexiones estaba una que a lo largo de la vida ha venido muchas veces: yo no voy a recibir lo que doy. Creo que si yo estuviera en la situación que encontré ayer, nadie iba a reaccionar como lo hice yo.

Me dio por pensar sobre la sociedad en qué vivimos y finalmente sobre mí mismo en esta sociedad. ¿Por qué ayer ayudé y otras veces no? ¿Por qué ante personas que seguramente tienen un problema real no paso por delante y ayer ante una que seguro que sus problemas no son tan gordos, decido ayudar?

Ayer me rayé bastante y he llegado a la conclusión de que soy bastante tonto.

No hay comentarios.: