¿De bueno, tonto?
Pues no, ni aunque lo intente. Ni aunque me lo proponga. Aunque lo vaya diciendo por ahí, en verdad no me cansé de quitarme el sombrero. Sigo haciéndolo, aunque a veces no necesariamente por amor. O puede que sí.
La cosa es que ayer tuve mi buena acción del día y me sentí raro. No sé cómo explicar mis sentimientos. Me sentí entre estúpido y triste. Me puse a pensar y entre mis reflexiones estaba una que a lo largo de la vida ha venido muchas veces: yo no voy a recibir lo que doy. Creo que si yo estuviera en la situación que encontré ayer, nadie iba a reaccionar como lo hice yo.
Me dio por pensar sobre la sociedad en qué vivimos y finalmente sobre mí mismo en esta sociedad. ¿Por qué ayer ayudé y otras veces no? ¿Por qué ante personas que seguramente tienen un problema real no paso por delante y ayer ante una que seguro que sus problemas no son tan gordos, decido ayudar?
Ayer me rayé bastante y he llegado a la conclusión de que soy bastante tonto.
jueves, 1 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario