La anestesia
Ya lo he comentado alguna vez. Vivo, sin duda alguna, el momento más ocupado de mi vida. No tengo tiempo para nada. Salí temprano para ir a trabajar. Volví a casa y seguí trabajando hasta las 23.00.
Está bien, como ya he dicho en alguna otra ocasión, porque evita pensar. Uno tiene la mente ocupada en sus cosas. Sin embargo, siempre hay un momento averiado del día. Siempre hay un hueco en la gira en el que no conduces, no diriges, no cambias cuerdas, no estás atento al sonido, no estás en la ducha, no estás durmiendo... A qué tú me entiendes, a qué sabes a qué me refiero.
Hoy he tenido un momento de no hacer nada, posiblemente el primero en mucho tiempo. Bueno, el segundo, que este fin de semana tuvo otro en la gira. Y he necesitado anestesiarme. Primero pensé en el montoncito verde, pero finalmente me he decantado por ocupar mi mento con el periódico. Ha funcionado.
Y cuando pienso en anestesias me acuerdo siempre de esta canción:
Miro al techo que hoy ha vuelto a gotear
Hacía tiempo que no llovía así
Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal
Me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti
Lo que en realidad viene a ser lo mismo
Lo que por crueldad ahora viene a dar igual
O puede ser un ángel que
una vez perdió la fe
y fue expulsado
Y que ha venido a agonizar
justo encima de mi hogar
Y estas gotas sean sus lágrimas
O puede que sea hora de
entrar ya en razón
Y llegar a comprender
que dentro de este horror
No hay literatura, no
Y eso tú lo sabes bien
a fuerza de caer una y otra vez
En una trampa mortal
que en el tiempo dura ya ocho años y medio
Seré muy breve: te quiero y esto duele
Y vino un pájaro a posarse en mi ventana
Tenía una ala rota y su plumaje era gris y azul
Y al acercar mi mano y comprobar que no, no echaba a volar
Supe de inmediato que lo enviabas tú
Lo tomé entre mis garras
y lo dejé morir
Y cuando lo hizo aún llovía aquí
Y la sangre al gotear
entre garras de animal
presagió mi suerte
Como un ave que voló
de Madrid hacia Gijón aún
herida de muerte
Reescribendo la espiral
de prometer hacerlo bien,
De cometer un nuevo error,
De no saber pedir perdon
o pedirlo demasiadas veces
Y aunque ahora escupo una oración
helado de terror
Ningún dios responde aún
¿Soy yo el que no ve
o es que todavía no se hizo la luz?
Seré muy breve: te extraño y esto duele
Trato de encontrar una salida
Pero no recuerdo ni
por dónde hemos entrado aquí
Y contemplo junto a mí
el cadaver del que fui,
Según tú, en una ocasión
Y es la mancha de humedad
la de la herida mortal
Impregnada en el colchón
Y ahora que te oigo llorar
En lugar de ir hacia a ti
me vuelvo a anestesiar
Y me limito a subir
el volumen del televisor
O me concentro en recordar
para no pensar en ti
Que tendría que llamar
que alguien venga a reparar
La gotera de una puta vez
Que ya cansé de recoger
litros de agua gris
Gris como un metal
que un día relució
y que ahora es suciedad
¿Cómo se hace para amar
lo que quise despreciar
ya una y mil veces?
Seré muy breve: te he perdido y esto duele
(Ocho y medio, Nacho Vegas y las esferas invisibles, Desaparezca aquí, Limbo Starr, 2005)
PD: Ya quisiera yo encontrar a alguien como dice Anthony...
martes, 29 de enero de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
a veces tenemos a esa persona...va y viene...no se va...o no viene...o no nos damos cuenta de que esta ahi...
Publicar un comentario