sábado, 23 de febrero de 2008

Los indeseables

Hoy no sabía de qué escribir. Siempre (siempre hay un momento averiado del día... joé, es que en cuanto escribo la palabra "siempre" me salen esos versos) hay algo de lo que quiero escribir en un momento dado pero que por h o por b dejo pasar ese momento y luego no sé si tiene sentido recuperarlo.

El jueves quería haber escrito lo que dejo aquí hoy. Estuve aburriéndome en el Calderón, con un Atlético de Madrid que ya va más allá de lo penoso y que a los que nos gusta el fútbol termina por llevarnos a hacernos una pregunta: ¿Por qué somos del Atleti? El niño del anuncio no lo entendía. Yo tampoco.

Quizás por los valores que representa. Quizás por los colores de la camiseta. Quizás porque uno piensa que identifica más a la clase obrera que el equipo de Chamartín, más apropiado para los adinerados. Quizá por su afición. ¿Su afición? El jueves me pregunté si realmente quería identificarme con esos energúmenos aunque solo fuera en el equipo de fútbol.

No quiero llamar energúmeno a todo aficionado del Atleti -yo no soy un enegúmeno, ¡oiga!- sino a los hijos de puta -siento escribir estas palabras porque hasta hoy he intentado moderar mi lenguaje escrito, pero no encuentro otra definición para ellos- que se sientan en la parte baja del Fondo Sur del Vicente Calderón.

Pasados los primeros quince minutos de partido uno de esos gilipollas cogió un megáfono y empezó a lanzar una proclama que no se entendía nada entre el ruido del estadio, pero que parece que iba dirigida hacia la directiva. Sí entendí la última frase: "Estamos hasta los cojones". ¡Coño, pues vete a tomar viento (aquí sí he logrado censurar el lenguje que iba a utilizar) y déjanos a los demás tranquilos!

Pero no puede ser. No les gusta el fútbol. Bueno, el fútbol ni el Atleti. Solo les gusta montarla. Así, comenzaron a pegarse, no sé si entre ellos o con ingleses. La cuestión es que entró la policía y empezaron a llover sillas, bengalas, porrazos... Los ultras abandonaron el fondo para instalarse a lo largo de la grada de lateral o en la grada superior, jodiendo a los que tranquilamente habíamos ido a disfrutar de un partido de fútbol.

Llegan, se te ponen delante, lanzan a manezas a los que están a su alrededor... Uno hijo de puta de estos subió donde estábamos y empezó a gritar a los de abajo: "Quitaros de ahí -además no saben hablar, no saben que el infinitivo no se puede usar con pronombres personales sino que para el mensaje que deseaba dar tenía que utilizar el imperativo quitaos (joder, qué redicho me ha quedado)-, ¿no veis que han agredido a un compañero?". ¿Agredido a un compañero? ¡Será hijo de puta el gordo pelao ese. Resulta que la policía agrede a los ultras como tortura a los etarras. Si los fascistas son todos iguales, sean de la ideología que sean.

Total, que a uno se le quitan las ganas de ver el fútbol, de ir a los estadios y hasta de comerse el bocata en el descanso, porque son muchas las veces que he tenido la sensación de estar jugándome la vida por ir a ver un partido de fútbol y creo que eso no tiene mucho sentido.

Estoy meditando retirarme, sí dejar de ir al fútbol. Total, para terminar siempre cabreado con mi equipo, si encima me estoy jugando la vida, ¿no será mejor verlo por la tele que si me aburro puedo cambiar de canal?

Bueno, lo dejo aquí, que cada vez que me acuerdo de los indeseables del jueves me pongo malo. Y además, hoy no estoy con el ánimo muy arriba. Quizás sea por el sueño de esta noche. O quizás porque hoy no toca.

Minimostaza, te dejo este regalito por tu cumple. Felicidades.

Cuando por la tarde te dije
que en realidad no pasaba nada,
tuve que bajar la cabeza
para evitar tu mirada.

Y mi vida sería más sencilla
si consiguiera explicar lo que pasa,
no tendria que estar de rodillas
suplicando las palabras.

Que las cosas cuando se estropean
es muy difícil arreglarlas,
lo que hoy te trae de cabeza
se habrá pasado mañana.

Tiraste una piedra en el agua
y vi las ondas que se acercaban
pero nunca escucho, nunca atiendo,
nunca me entero de nada.

El día que nos fuimos al bosque
con tu caja de trucos de magia
enseguida se hizo de noche
y tú dijiste que te quedabas.

Yo era joven y fuerte entonces
y no sabia lo que me esperaba,
pero recuerdo que prometiste
que ibas a estar por la mañana.

La próxima vez que te vea
no va a servirte la misma trampa
y tendrás que hacerte a la idea
de que lo nuestro no se acaba.

Lo vi en una de esas películas
de las que a ti tanto te gustaban
pero nunca escucho, nunca aprendo,
no sé que pasa que nunca me entero de nada.

[Nunca me entero de nada, Los Planetas, Contra la ley de la gravedad, RCA, 2004]

2 comentarios:

Mini Mostaza dijo...

Hala! Qué regalazo! Con lo que me gustan los planetas!!!!!!!!!!!!!!!!!

Yo también soy del atleti, pero hace unos añitos que paso de fútbol y mucho menos en directo.. me jode mucho la gente violenta, y más cuando la razón por la que se cabrean es que no todos son de su equipo.
Panda de desgraciados! Mi padre vive al lado del bernabeu, y cada vez que hay partido, está como prohibido pasar por marceliano santa maría, calle skin por excelencia. Es una vergüenza.
Por eso y por otras cosas, no voy al fútbol pero sí a conciertos, que siempre hay mejor rollo.

Me tienes que decir la emisora, roger!

MuA

Roger O. Thornhill dijo...

Ayyyyy! hay que investigar!!! si te digo la emisora perdemos el economato!

Si tampoco es tan difícil...

Yo también vivo por la zona del Bernabéu y sí, los días de partido conviene evitar los alrededores del Aki Madrid y otros bares de la zona.