¿Herencia o fiesta?
Un par de días de estos en los que salgo a correr por el Retiro he terminado contabilizando un número excesivo de pulsaciones. 200 en una ocasión y 220 en otra. Fue una cuenta manual porque tenía el pulsómetro sin pilas y la verdad es que me dejó un poco mosca. Esa fue la razón por la que decidí hacerme el primer chequeo de mi vida. Todavía soy joven para ir preocupándome con estas cosas.
Total, que aproveché la revisión médica del trabajo para pasar la ITV y tengo todo perfecto menos el colesterol, que lo tengo altísimo. Yo no me lo explicaba, pues llevo una dieta bastante saludable y hago bastante ejercicio. La doctora me dijo que sería hereditario y que no iba a tener más remedio que tomar pastillas para bajarlo.
He estado leyendo el informe médico y buscando en internet el significado de ciertos aspectos. He llegado a la conclusión de que vivo en el alambre y me puede dar un jamacuco en cualquier momento. No es que me importe en exceso, pues todos vamos a morir antes o después y no hay nada que me ligue especialmente a la vida. Pero hombre, me apetece echar unos ratos más con ciertas personas. Pero que lo que tenga que pasar, que pase.
Hoy he caído que el análisis me lo hice tres días después de haber llegado de Galicia, donde me fui a pasar la Semana Santa y donde no dejé de tomar marisco ni un solo día. Voy a tener que volver a analizarme, a ver si fueron los centollos, albariños y whiskeys o si es cierto que es hereditario.
Hoy el máximo ha estado en 190 pulsaciones. Veremos cómo evolucionamos según vaya cogiendo la forma.
Hala, hasta otro día.
lunes, 14 de abril de 2008
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2 comentarios:
ufff, es todo tan relativo, creo yo.
Pero sí, revisate y quedate tranquilo.
Á mí es que las batas blancas me dan alergia, y según pongo el pie en elgun centro mis pulsaciones se alteran.
bss.
Sí, creo que iré al cardiólogo cuando tenga un día. De todas formas, según voy entrenando más y cogiendo mejor forma se me van bajando.
Besos
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