
Muchas veces, como todo el mundo, no recuerdo los sueños que tengo por las noches, pero cuando me acuerdo me quedo alucinado con la capacidad de mi mente para montarse unas películas totalmente surrealistas.
Hoy he tenido un sueño raro, raro, raro... He soñado que mis padres llegaban a su casa, y yo con ellos, pero que no era donde vivimos ahora. Y llegamos a su habitación y había unas humedades del copón por todas las paredes. Tanto, que una de ellas se iba cayendo a pedazos, como derritiéndose. Era todo muy oscuro y sucio, y olía mucho a humedad. Yo estaba viendo que iba a tener que pedir un crédito para pagar la reforma, porque las paredes se estaban cayendo.
Cuando salgo de la casa me encuentra en mitad de un campo de batalla. Luchan judíos y palestinos. Hay disparos y bombas que caen por todas partes. Lejos de ser el típico desierto de Oriente Próximo, el escenario es una especie de zona arbolada muy verde.
A la derecha hay una valla metálica y tras ella unos chalets adosados que viven como fuera de todo el lío. Las bombas caen a escasos metros, pero la gente hace su vida normal en esos chalets como si no pasara nada.
Logro arrastrarme sin ser herido y cruzar esa valla, y me acerco a uno de los chalets. En el jardín, un hombre de mediana edad lee el periódico sentado en su mesa, acompañado de su mujer y una hija, que toman café. Yo les miro y avanzo hacia la puerta de la casa. Era como típica casa de películas americanas, con la puerta con grandes cristales que dejan ver el interior de la casa.
En el salón, una niña con rasgos pakistaníes o hindúes toca el piano. Doy unos golpecitos en el cristal para que me abra la puerta y ponerme a salvo de la batalla. La niña mira y dice: "Jo, otra vez no"... y se marcha escaleras arriba.
Me doy la vuelta y el hombre que leía el periódico, su mujer y su hija me miran fijamente. La hija, de unos 16-18 años, dice: "Otra vez pidiendo dinero...". Yo me acerco a ellos. Son guiris. El hombre lee un periódico en inglés. "I'm Spanish, I'm European", les digo. El hombre dobla el periódico y se me queda mirando. Les enseño mi DNI y su actitud hacia mí cambia. Pasan de mirarme desconfiadamente a tratarme de una manera amable. El hombre me habla en inglés y me cuenta que son australianos y que últimamente se acercan por allí muchos árabes huyendo de los bombardeos israelíes, pidiendo dinero o comida, y que se los tienen que quitar de encima.
En ese momento pasa una patrulla militar israelí y me miran con recelo. No hay problema, I'm Spanish...
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