Emocionante participación
Quizás por mi formación en Derecho, donde me inculcaron el valor de las elecciones, siempre veo la jornada electoral como algo muy excitante. Es como ser partícipe de una película. Tú tienes tu papel, una especie de cameo que dura pocos minutos y tienes que esperar hasta el final de la película para saber cómo acaba y conocer quién gana porque, claro, como actor secundario no tienes derecho a leer el guión entero y tienes que esperar a que la cosa acabe.
Sin embargo, demuestro una vez más lo contradictorio que puedo llegar a ser. Soy un defensor a ultranza del derecho de sufragio universal y secreto, pero no siempre lo ejercito. Desde que alcancé la mayoría de edad he vivido al menos ocho citas electorales, entre locales, autonómicas, generales y europeas, pero he participado solo en cuatro, que yo recuerde: dos generales y dos autonómicas/locales/europeas.
En esta ocasión, harto de la política de patio de colegio que se da en España, harto de la política del "y tú más" que practican nuestros regidores, no pensaba votar. Realmente mi intención era votar en blanco pero como el voto en blanco los políticos se lo pasan por el forro y no se preguntan por qué hay tanta gente disconforme con ellos, pues directamente decidí ahorrarme el paseo y las colas electorales.
Llevo varios días barruntando mi opción y finalmente he decidido participar en esta fiesta de la democracia porque para una vez cada cuatro años que puedo sentirme protagonista del devenir de España pues he querido aprovecharlo. Así que poco después de las 19.30 he ejercido mi derecho al voto y la verdad es que, siempre que voy, me parece muy emocionante.
Como digo, puede que sea por los valores que me inculcaron en la Facultad de Derecho pero me emociona ver a tantos ciudadanos volcados con las elecciones, participando, votando o representando a sus partidos en los colegios electorales. Está bien eso de ver que la gran parte de la ciudadanía española no pasa del tema y quiere dar su opinión.
Y luego, además, es muy divertido. Me encanta repasar todas las papeletas electorales porque hay partidos con nombres muy graciosos. Hay cosas que me sorprenden mucho. Hoy, por ejemplo, me quedo con el Partido de los No Fumadores y con Alternativa de Motor y Deporte.
La verdad es que la gente se lo debe pasar teta montando partidos políticos, porque ya me dirás tú qué van a sacar. Eso sí, como alguien tenga una familia muy numerosa y logre algún escaño o algún asiento en el Senado va a tener un sueldazo durante cuatro años por no hacer nada. ¡Yo también quiero!
Bueno, parece que no va a cambiar el Gobierno. Tanto El País como El Mundo reflejan los primeros sondeos a pie de urna y parece que el PSOE vuelve a ganar. En algunos casos le dan la victoria por mayoría absoluta.
Por un lado, la mayoría absoluta me da mucho miedo porque eso de que alguien pueda hacer y deshacer a su antojo sin el control que representan las minorías... Pero por otro, y a pesar de lo que hablé ayer con una amiga, estaría curioso ver cómo gobiernan los socialistas sin tener que conceder deseos a catalanes, vascos ni ningún otro tipo de minoría nacionalista.
En fin, a pesar de los sondeos creo que habrá que esperar hasta el final para ver quién gana de verdad, que nunca se sabe, que los sondeos no se hacen al 100% del electorado y puede que los que no hayan sido encuestados hayan votado a los No Fumadores y nos encontremos con una España libre de humos los próximos cuatro años.
En cualquier caso, gane quien gane, esperemos que ganemos todos los españoles.
domingo, 9 de marzo de 2008
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2 comentarios:
A mí lo que me flipa (lo he puesto en mi blog tb) es que el PNV sea el cuarto partido más votado. Me parece alucinante, de verdad.
Yo he ido, en parte porque quería y en parte porque si no la Santa me asesina.
He leído que estabas como triste, la verdad es que lo del atentado fue un golpe fuerte..
de todas formas, ánimo!!!
mua
yo también me alegré ayer de ser libre, de estar viva, de poder dar mi opinión,de que no ganaran los No Fumadores y, sobre todo, de poder dar clase de educación a la ciudadanía a la niña de Mariano, que le hace mucha falta
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